Origenes Gnomonicos del sapiens

La última glaciación pudo haber causado profundos cambios en la población humana de Sudáfrica en general y muy particularmente tendría que ver con la desaparición de la cultura de Stillbay que perduró durante mucho tiempo habitando la Cueva Blombos hace unos 70,000 años y la Cueva Sibudu, un refugio acantilado ocupado desde hace 77.000 años hasta hace 38.000 años.
Tengamos en cuenta que esta cultura se abastecía de grandes mamíferos marinos, practicaba el marisqueo y se alimentaba de peces, con lo cual, el alejamiento de las aguas por efecto de la glaciación, además de alterar el régimen alimentario pudo también afectar su industria, ya que les dificultó la caza de focas, que son muy ricas en aceites y componentes grasos con los que ellos fabricaban una especie de pintura a la témpera con el agregado carbono para, posiblemente estabilizar el balance hidrosalino de la mezcla.
Esta cultura registra objetos datados en unos 77.000 años de antigüedad y se presume que la Cueva de Blombos pudo ser ocupada por el hombre desde hace 140.000 años A.P. El estilo parece que durò hasta la aparición del estilo Howiesons Poort, no obstante, el Still Bay recién aparece con una antigüedad menor a los 80.000 años A.P. Ante la observación de estas evidencias dejadas por sus habitantes, necesariamente se impone reconsiderar algunas teorías ya que este hombre sudafricano, indudablemente estaba en posesión de capacidades cognitivas y habilidades técnicas tan complejas como las nuestras y era capaz de pensamiento abstracto y desarrollo técnico como para entre otras cosas, decorar objetos,.
Por estas razones y en el convencimiento de que el gnomon habría sido inventado antes de emigrar de África y que pudo ser un primer intento de reproducción protética completa que el sapiens hace del propio cuerpo, es que para abordar la filogénesis del cuerpo humano, la encefalización y el lenguaje, se hace necesario verlo como gnomon en formación en el devenir filogenético, desde su condición pre-neardantal al sapiens, como el devenir de un gnomon zoológico que como tal, evolutivamente se consuma totalmente luego de alcanzar en el sapiens/sapiens, la posición recta, erguida y sostenida sobre sus pies independientemente de la conciencia y voluntad de su portador, como un verdadero gnomon animal que ambulatoriamente proyecta sombras solares rectas, comparables y medibles sobre el suelo que sus propios pies pisan y al cual queda gravitacionalmente sujeto, y en tanto que gnomon humano de manos liberadas, tiene la particularidad de reproducirse a sí, fuera de sí mismo, objetivando materialmente al principio su propia altura o una proporción de ella, en un poste de madera, una lanza o piedra vertical, para finalmente en un paradojal giro evolutivo, convertirse en estela gnomónica antropomorfa y antropométrica como la consumación más acabada de la reproducción total a imagen del cuerpo.
En medio de su condición natural de gnomon zoológico y la artificial reproducción como tal que posteriormente tuvo, hay un momento en el que el homo sapiens/sapiens se asume conscientemente como gnomon anatómico y ello ocurre en KENIA, en la propia sabana africana con altas temperaturas y extensos llanos, donde inmediatamente antes de emigrar, ya es un sapiens experimentalmente gnomónico en formación.
No es por simple casualidad entonces que sea el sapiens/sapiens el homo que más se haya identificado con el tropismo solar y la gnomónica, sino que ya desde su cuna se verifica una directa relación entre su irrupción como especie, el eje ecuatorial y la ortogonalidad de los rayos solares en el momento mismo en que el plano ecuatorial coincide con el de la eclíptica.
Esto es que de alguna manera, aunque no se pueda hablar de una relación causal entre la incidencia solar y el comportamiento sapiens/sapiens, si en cambio se puede afirmar y verificarse en consecuencia, que hay una íntima correlación de fenómenos concomitantes entre la incidencia solar, la irrupción del sapiens/sapiens en la sabana africana, la coincidencia del plano ecuatorial con la eclíptica y fundamentalmente con la comprobación arqueológica de las numerosas evidencias gnomónicas que nos dejaron las primeras civilizaciones, dentro de una estrecha franja gnomónica circunscripta a una franja planetaria de márgenes no mayores a un factor gnomónico menor de 3,5.

La Latitud geográfica del florecimiento civilizatorio más extremo parece ser de 51º y serían los BRITANICOS de STONEHEGE, con un factor gnomónico de 3, en tanto que el resto y la casi totalidad del surgimiento de las civilizaciones primitivas, se ubica dentro y o muy próximo a los trópicos. Esto es que, ninguna civilización floreció fuera e esta franja gnomónica estrecha y fuera de ella se puede hablar de culturas primitivas que al migrar pudieron alcanzar latitudes mayores y ocasionalmente cercanas a los 60º como pudo ocurrir cuando se comenzó tempranamente a poblar el continente americano, pero no de asentamientos civilizatorios que por otro lado, siempre evidencian lo gnomónico
Por esta razón y por comprobarse una equivalencia entre factor gnomónico, la Latitud y el florecimiento civilizatorio, resulta provechoso decir que:
La aparición y florecimiento de las primeras civilizaciones humanas, se dio solo dentro de una estrecha franja planetaria alineada entre factores gnomónicos Norte/Sur menor a 4 y Latitudes inferiores a los paralelos hemisféricos respectivos de 52º `aproximadamente.

CULTURA CHINA
Latitud en grados 39,9º 39´54´´
Latitud decimal 39,9º
Factor gnomónico calculado 1.696
CULTURA INDIA – Civilización. HARAPPA
Latitud en grados 30º 06´
Latitud decimal 30,38º
Factor gnomónico calculado 1,245
CULTURA EGIPCIA
Latitud en grados 29º 58´
Latitud decimal 29,966º
Factor gnomónico calculado 1,232
BRITANICOS –STONEHEGE-Latitud en grados 51º
Latitud decimal 51º
Factor gnomónico calculado 3
SUMERIOS
Latitud en grados 33º 02´
Latitud decimal 33,033º
Factor gnomónico calculado 1,340
BABILONIOS
Latitud en grados 32º 32´
Latitud decimal 32,5233º
Factor gnomónico calculado 1,320
OLMECAS
Latitud en grados 14º 49´
Latitud decimal 14,816º
Factor gnomónico calculado 0,914
TEOTIHUACAN
Latitud en grados 19º 54´
Latitud decimal 19,9º
Factor gnomónico calculado 1,003
COPÁN RUINAS – Estela D –
Latitud en grados 14º 49´
Latitud decimal 14,816º
Factor gnomónico calculado 0,914
TIAWANAKU
Latitud en grados 16º 32´
Latitud decimal 16,53º
Factor gnomónico calculado 0,959
WANKARANI
Latitud en grados 18º 32´
Latitud decimal 18,53º
Factor gnomónico calculado 0,985
CHIRIPAS
Latitud en grados 16º 27´
Latitud decimal 16,45º
Factor gnomónico calculado 0,958
LAGO TITICACA – Zona habitada
Latitud en grados 15º 49´ 52´´
Latitud decimal 15, 83111…º
Factor gnomónico calculado 0,951

Esto es que, el hombre que sale de la sabana africana y se refugia en las cavernas, es ya un sapiens gnomónico en formación o aún no consumado como tal, pero que indudablemente, dada la optimización de su posición erecta, ya se sabía productor de sombras y experimentaba o se había iniciado en la experimentación gnomónica con la sombra de su propio cuerpo sobre el suelo del hábitat originario, el cual, permanece igual. Un ambiente boscoso que se interna en la sabana a través de las especies arbóreas de acacias y del tipo árboles botellas (baobab) las cuales dejan caer sus hojas en la estación seca (hojas caducas) y dan lugar a las plantas herbáceas y gramillas que desde hace 50 millones de años se vieron favorecidas frente al resto por efecto del cambio en el régimen de regulación de las lluvias. Así el hombre se vio entre antílopes, cebras y jirafas, rinocerontes elefantes y búfalos, sorteando la voracidad carnicera de de los grandes felinos y animales carnívoros.

Cueva de Blombos
Según relatan los investigadores, las herramientas para procesar el ocre en la Cueva de Blombos, incluyen piedras de afilar y grandes percutores,y elaboraban la pintura friccionando las piezas de ocre sobre unos molinillos de cuarzo para así producir un polvo muy fino de color rojo que luego mezclaban con huesos de mamíferos, carbón y piedra, Luego el preparado era introducido en caparazones de caracoles y eran agitados suavemente.
Estos procedimientos eran muy sofisticados y a sus evidencias se agregan los hallazgos de fogones, huesos de peces, algunos muy grandes, caparazones marinos que en general evidencian una explotación extensiva de los recursos acuáticos con pautas de exploración semejantes al resto de la región.
Para la datación, los investigadores dicen haber utilizado la técnica de Luminiscencia òptica estimulada y termoluminiscencia de lo cual surge que las piezas de ocre de la Cueva de Blombos son reconocidas como las obras de arte más antiguas, incluso más antiguas que las pinturas de hace 40.000 años halladas en Europa, aunque, bastante más sencillas.
Actualmente, la datación del ocre tallado ha sido firmemente establecida. Los investigadores sostienen que en base al uso del simbolismo abstracto hallado en las piezas y la presencia de un complejo utillaje, sugieren que estas poblaciones se comportaban según un patrón cognitivo moderno y contaban con las ventajas de un lenguaje sintáctico al menos desde hace 80 000 años.

cueva de blombos

Gnomónica desde las cuevas
En general, la cueva, por ser un refugio natural frente a las inclemencias del clima y comportarse como el lado opuesto de la vida a la intemperie, se caracteriza por lo oculto, y lo oculto es oscuro, con lo cual, generalmente la gnomónica más valorada por sus habitantes no era la que ya conocían en cuanto a la sombra de su propio cuerpo en funciones de gnomon, sino aquella del sol invernal entrante hacia la intimidad de las cuevas para entibiar y contribuir al abrigo de la familia humana que en los días más fríos, esperaba a aquel desconocido que desde el cielo siempre se volvía hacia los humanos sin haberlo llamado ni pedir permiso. El Sol siempre volvía para entibiar el invierno, no obstante las inclemencias y el temor a que no vuelva, pudo quizás motivar a que en algunas culturas se lo tratara de ayudar a volver mediante ceremonias llevadas a cabo, especialmente por iniciados, como ocurre con el Txi Pantù mapuche, entre otras.
Era el solsticio de invierno que con el sol estacionado en su más alejada estancia y a muy baja altura en el horizonte, (principalmente sobre las latitudes altas alcanzadas luego de migrar el hombre de su cuna), quien con el Sol del mediodía, penetraba sin invitación ni permiso hasta las más profundas cavidades de la cueva en las que las familias humanas se refugiaban del viento y las lluvias. En ese lugar seguramente alguna caída de agua podía completar la mágica combinación vital del Sol, la pétrea tierra y el agua, conjugados en el verbal llanto emergente de nueve lunaciones y que la mujer de aquellos tiempos supo alumbrar con la certeza adquirida de que no le faltaría nada para mitigar el dolor pues con los elementos presentes, lo tenía todo. Relativamente todo en la cueva era suficiente, nada absolutamente en ella faltaría.
La luz del Sol entraba a la cueva por la abertura principal o cualquier pequeño orificio y era muy valorada, para con ella saber de las estaciones del año y la antigüedad del día, (horas). Era la gnomónica de luces estenopeica o de pinholes mas valorada que la de las sombras aprendidas en la llanura.

Cueva


En la cueva, lo que gnomónicamente predomina, es la penumbra, ante lo cual lo que se valora prioritariamente es la luz, y no la sombra como ocurre al aire libre, de manera que en orden de importancia y valoración en la Cueva de Blombos pudo haber prevalecido la luz y no la sombra al momento de hacer el seguimiento del Sol, no es la sombra producida por algún cuerpo sino un fino haz de luz entrante por algún orificio accidental (estenopo o pinhole) el que despierta curiosidad, no obstante esta valoración impuesta por la oscuridad de la cueva, (a juzgar por las evidencias halladas y que configurarían verdaderos calendarios paleolíticos incisos en huesos en otros sitios) no solo no impidió sino que pudo favorecer para que desde adentro de las cuevas y durante las noches tranquilas, también se interesaran en el seguimiento del desplazamiento de la Luna. Esta práctica de registro de los cielos, se habrá sumado a la inevitable observación de las diferencias de luz entrante a la cueva entre los mediodías del solsticio de invierno en que la luz del sol alcanzaba a penetrar al interior de la cueva, en tanto que en el de varano no ocurría lo mismo y apenas traspasaba su entrada.
Respecto a las llamadas cuentas hechas de caracoles, además de adornar como colgantes, pudieron haber sido utilizadas para contabilizar los días y ser cada caracol un día, o también las lunas llenas con lo que cada caracol pudo ser una lunación.
Luego con la capacidad de abstracción evidenciada por aquellos humanos, cada caracol pudo ser dibujado como un punto o raya y el paso de los días y la cantidad de días que separan a dos lunas llenas o lunaciones pudo terminar siendo finalmente como en el hueso ABRI BLANCHARD, simples palotes incisos o como en la Cueva de LASCAUX, puntos sucesivos.
En la Cueva de BLOMBOS en lugar de puntos grabados pudieron ser entonces, una series de caracoles unidos por una cuerda.

Primer registro de un gnomon de palo
Michael Rappenglueck de la Universidad de Munich, cree que el arte de la Cueva de Lascaux, no sólo es una descripción de las constelaciones, sino que también tiene un carácter cosmográfico que muestra la vinculación de los chamanes Paleolíticos con los cielos. Sus ideas se establecieron por primera vez en su tesis doctoral “Eine Himmelskarte aus der Eiszeit?” (1998).
En la cueva el Dr Michael Rappenglueck identificó una figura humana con cabeza de ave y un notorio elemento fálico junto a un pájaro posado en lo alto de un poste.

Cueva de Lascaux

En el marco cosmográfico este investigador  interpreta esto como la constelación del Cisne (Cygnus), el águila (Aquila) y La Lyra.

Respecto al hombre pájaro, el Dr Michael RAPPENGLUECK lo interpreta como un chamán, en tanto que el pájaro es su espíritu subiendo al cielo para unirse en comunión con los dioses o descender a los infiernos.

En este sentido y con toda humildad, presentamos una interpretación alternativa desde lo que se enmarca como hierognomònica:

  1. En coincidencia con el Dr Michael RAPPENGLUECK, tomamos el carácter chamànico del gràfico e interpretamos a la figura humana con cabeza de ave y notorio elemento fálico  como un chamán. Con lo cual implícitamente estamos hablando de una relación entre el hombre iniciado y lo consagrado y al hacerlo inevitablemente hablamos de lo que con-sensuadamente se elevó a la categoría de sagrado o hierològic
  2. El palo rectamente erguido, sería un gnomon que al oponerse a los rayos solares proyecta sombras, en tanto que a través de la luz proveniente del Sol, ascendentemente el chamán intenta conectarse con los cielos, el cual podría  estar representado por el pájaro posado en la cúspide del palo gnomónico, mientras que, descendentemente, la sombra del pájaro proyectada en el suelo, lo conectaría con las sombras de los infiernos que se arrastran por el suelo. Esto es que estamos hablando simultáneamente de lo sagrado (hierològico) y lo gnomónico con lo cual lo hacemos de lo  hierognomònico.
  3. Volviendo sobre  la figura humana, “la suponemos acostada sobre un plano inclinado” y vemos que sus brazos son tan curvos como  el arco solar diurno, su pico de ave, podría coincidir con el punto más alto que el Sol alcanza en el curso del día, en tanto que el miembro fálico erecto, podría ser un gnomon, y no arbitrariamente dispuesto. El hecho de que ese gnomon fálico aparezca en el conjunto compositivo como algo desconectado del resto, en rigor de apreciación, no sería así, pues estaría señalando su relación anatómica con el pico de altura solar, como una manera de poner de relieve gráficamente el correlato entre la anatomía humana y la gnomónica entendida cual relación cosmográfica que guarda el microcosmos humano y el macrocosmos universal.
  4. En cuanto a los trazos rectos que al prolongar sus direcciones se interceptan, parecieran representar, con cierta perspectiva típica de las graficaciones paleolíticas (Arnold HAUSER) los ejes cardinales del sitio ya que esta presunción se refuerza al verificarse que la sombra del gnomon y el pájaro se orienta hacia la parte inferior derecho u Nor/oeste y como hemos dicho, el arco solar diurno, está coherentemente ubicado en el lado opuesto
  5. El toro asediando desde el Sur, podría estar indicando que desde ese ángulo soplarían los fuertes vientos.

interp.1

 

De ese modo estamos ante a un hombre o chamàn de RAPPENGLUECK, que HIEROGNOMÒNICAMENTE busca ubicarse frente a un palo gnomónico porque entiende que es el consagrado gnomon quien favorecido por el astro Sol que ilumina y produce sombras en el suelo, quien lo conectará con los cielos elevándolo o descenderlo a los inframundos escondidos bajo tierra y tras la sombra del cielo (pàjaro).

En la Cueva de LASCAUX de 33.000 años de antigüedad, estaríamos frente al “primer registro petrograficado” de un “gnomon de palo” y en consecuencia, exterior al cuerpo humano,

En la Cueva de LASCAUX como dijimos, aparecen puntos que refieren a un calendario lunar. y teniendo en cuenta que se habla de constelaciones y pléyades, posiblemente también habrían conocido la coincidencia cíclica que cada 19 años trópicos se produce entre la lunación y el solsticio de invierno (ciclo metónico) y/o la coincidencia cíclica entre 19 lunaciones y los 584 días del años sinódico de Venus. En rigor de verdad habría que detenerse un poco más en esto y determinar fehacientemente cual es el correlato que ellos quisieron reflejar.

De alguna manera, con este registro del posible gnomòn de palo en la Cueva de LASCAUX, estarìamos convirtiendo lo arqueològico en historia.

Por si todo esto no fuera suficiente como para convencerse de que en el paleolítico ya experimentaban exitosamente con los fenómenos de luces y sombras (fenómenos gnomónicos), tengamos en cuenta que en estudios recientes, se pudo determinar que en algunas de las pinturas de la Cueva de  LASCAUX, curiosamente hay animales con muchas patas, por lo menos en mayor número de patas de las que el animal representado posee en realidad y además de esto, esos animales aparecen con ciertas partes de sus cuerpos también repetidas. Esto llamó la atención de los investigadores, quienes seguramente no desconocían que los hombres del paleolítico se caracterizaban por sus agudos sentidos y representación realista de sus trabajos artísticos (Arnold HAUSER) y fue así que descubrieron que esa forma de dibujar los animales respondía a la adecuación de las figuras con la técnica estroboscópica generada por efecto de la dinámica iluminación mediante antorchas, las que con sus inquietas llamas  dotaban de la ilusión de movimiento cinematográfico a las imágenes pintadas en los muros, con lo cual se cree que en la cueva se podían representar y simular los movimientos de las presas como modo quizás, de entrenarse en la caza. Estamos frente a la evidencia de un verdadero cine paleolítico. Esto es al menos, lo que afirma el especialista en artes gráficas y cine Marc AZEMA de la Universidad de TOULOUSE en Francia. En el mismo sentido se encontraron huesos dibujados en ambas caras opuestas, que al hacerlos girar sobre una cuerda, mostrarían las figuras dibujadas en movimiento. Un verdadero hallazgo que se reporta en journal antiquity que en el año 2012 reprodujo la revista Muy Interesante.

Como vemos, son muchos los ejemplos que hablan de que en el paleolítico en general y muy particularmente en el superior (entre los 37.000 y los 12.000 años A.P.), los humanos ya experimentaban con elementos materiales interpuestos entre las luces y las sombras, tanto en el interior de las cavernas como a pleno sol. Por lo que con anterioridad, quizás entre los 150.000 años A.P. y los 100.000 años A.P., durante los inicios del paleolítico humano y apenas antes de salir de la sabana, que es cuando suponemos que el hombre toma conciencia de su condición de gnomon zoológico ambulante y se hace sapiens gnomónico, la experimentación con luces y sombras (gnomónica) ya se había iniciado.

Rubèn  CALVINO

Junio  2013